La Catedral Saint-Maurice ( San Mauricio )

Fachada occidental, galería esculpida del siglo XVI por Jean Giffard y Antoine Desmarais. Representación de San Mauricio y siete de sus caballeros (copias de 1909)
Fachada occidental, galería esculpida del siglo XVI por Jean Giffard y Antoine Desmarais. Representación de San Mauricio y siete de sus caballeros (copias de 1909)

Primer edificio romano

Situado en el ángulo noreste de la ciudad Galo-romana, la catedral es la sede del obispado de Angers desde el siglo IV. Su primera mención remonta al año 470 después del incendio provocado por los Francos. La iglesia fue destinada a Saint-Maurice en el siglo VIII. No se conocen reconstrucciones sucesivas hasta la que fue operada “desde su fundación”  por el obispo Hubert de Vendome a inicios del siglo XI. Las excavaciones de Louis de Farcy, en 1900, han puesto en evidencia un edificio a nave única. Una parte de la masonería es visible aún en el patio del antiguo obispado. Después del incendio de 1032, la iglesia fue restaurada a mediados del siglo XI.

 

Un gótico original

Un siglo de reconstrucciones góticas

Este edificio sorprende por sus proporciones modestas, si lo comparamos con las tantas catedrales góticas de la Isla-de-Francia. La nave romana fue retomada  y realzada con arcos grandes al interior, haces de columnas; y pesados contrafuertes al exterior – lo que explica que el modelo de nave única permanece.
El espesor de los muros permite acondicionar una recadera (pasaje) al nivel de grandes ventanas gemelas. Con el obispo Normand de Doué (1149-1152), se comenzó con la construcción de grandes bóvedas abombadas con ojivas largas e imponentes, en un plano cuadrado de veinticinco metros de altura: las primeras de arquitectura gótica angevina. El transepto está iluminado por dos grandes rosetones y el coro, cuya obra se debe al gran obispo Guillermo de Beaumont. La iglesia fue terminada por el ábside en 1250, después de haber derrumbado el muro antiguo. La arcada de la parte inferior, los resquicios con sus estatuas en la cima de los arcos mitrales y las bóvedas, muy elevadas y finas, caracterizan esta última realización. La escultura, de forma homogénea, se limita a los modillones (soportes) de la cornisa y a los capiteles compuestos de tallos en voluta que contienen hojas de acanto pobladas de cabezas que se entrecruzan.

Fachada occidental,pórtico (siglo XII).© Consejo General-Centro de Antiguedades y Objetos de Arte. Maine y Loira.
Fachada occidental,pórtico (siglo XII).© Consejo General-Centro de Antiguedades y Objetos de Arte. Maine y Loira.

Una particularidad de la ciudad

Una fachada terminada en el Renacimiento
La estrecha fachada, está delimitada por torres rectangulares. El primer nivel, decorado de arcadas, está perforado al centro de una gran ventana. Durante el siglo XIII  un vasto porche, destruido en 1807, estuvo adosado contra la fachada. El pórtico de columnas-estatuas que representan los personajes del Antiguo Testamento fue inspirado de Chartres y debió haber sido realizado entre 1150 y 1155. A pesar de haber sido mutilado por la supresión de un parteluz*  y provisto de un dintel durante el siglo XVIII; la parte esencial del tímpano ha sido conservada. Se reconoce un tema inspirado del Apocalipsis: Cristo glorioso rodeado de los símbolos de los cuatro evangelistas, cuya policromía es aún visible en los dovelajes. La puerta de madera aún posee pinturas en fierro del siglo XII. Los dos grandes campanarios debieron estar reunidos por un aguilón. A inicios del siglo XVI  se realizan importantes trabajos de reconstrucción de dos flechas octogonales. Un nuevo incendio en 1533 conduce al arquitecto Jean de Lespine a reedificar una torre central masiva con una cúpula de estilo linterna. En la base, una gran galería esculpida representa  a San Mauricio y siete de sus caballeros en 1537 (copias de 1909) y va acompañada de una oración por la paz. A la izquierda de la plaza, un calvario realizado por David d’Angers (1819), colocado en un nicho del siglo XVIII..

 

Las capillas y el convento de los canónigos
Hasta la llegada de la revolución, treinta canónigos estaban en la catedral. Del conjunto de edificios comunes de los capítulos de San Mauricio no queda más que dos arcos, vestigios de la sala capitular y tres tramos de la galería oriental del convento  (siglo XV) y una parte de la antigua biblioteca en la parte de arriba.
El ala del convento situado a lo largo de la catedral, estaba ocupado por dos capillas de las cuales subsiste aquella de Saint-Jean (fin del siglo XVI). Pero las dos capillas más importantes eran  la de Santa-Ana, que alberga actualmente el tesoro de la catedral y sobre todo la de Nuestra Señora de la Piedad, que sirvió de iglesia parroquial. Esta fue en gran parte
separada a inicios del siglo XIX : aún se observan dos naves, una al norte, de inicios del siglo XIII y la otra al sur, resultado de las ampliaciones hechas en el renacimiento.

 

Henri II Plantagenet cabalgando con sus compañeros y Santo Tomás Becket, vitral del siglo XIII. © C.D.D.P. Maine y Loira
Henri II Plantagenet cabalgando con sus compañeros y Santo Tomás Becket, vitral del siglo XIII. © C.D.D.P. Maine y Loira

Imágenes de la vida de santos

Los vitrales
El vitral más antiguo, data aproximadamente de 1165 y representa la infancia de Cristo (n°1). Al final del siglo XII, bajo el episcopado de Raoul de Beaumont, nuevos vitrales fueron reconstruidos para la nave, de la cual quedó el martirio de Santa Catherine de Alejandría (n° 2), el descanso de la Virgen (n° 3) y el martirio de San Vicente (n° 4), ejemplos remarcables de vitrales de esa época. El coro posee muchos vitrales del siglo XIII, como aquél de San Juan Bautista (n° 12), algunos encargados por el obispo Guillermo de Beaumont como lo demuestra su figura de donador (vida de San Julian, n° 8), o sus armerías (vida de Santo Tomás Becket, n° 11). Este conjunto no es homogéneo y combina vitrales del siglo XII (vida de San Martin, n° 9), vidrieras del siglo XVI, provenientes del priorato del Verger en Seiches-sur-le-Loir (n° 7 y 10) y obras de los años 1230-1235, creadas para el coro y el transepto. Estos vitrales dan fe de la vitalidad del estilo artístico angevino de aquella época. Luego del incendio en 1451, se encarga a Andrés Robin la creación de vitrales representando santos de pie, bajo unos palios estructurados (n° 6). Los dos rosetones (n° 5 y 13), igualmente de André Robin, contienen la figuración de los signos del fin de los tiempos, una iconografía desarrollada en los manuscritos a mediados del siglo XV, pero muy rara en el vitral. En 1944, una parte de los antiguos vitrales, ya muy escasos en el siglo XIX, fue destruida por una bomba. Se confía la restauración en los años cincuenta al pintor vidriero, el parisino Jacques Le Chevallier, quien creó nuevos vitrales para la nave que representa los santos venerados en la diócesis.

San Maurille resucitando a Renato, pintura mural de la segunda mitad del siglo XIII.
San Maurille resucitando a Renato, pintura mural de la segunda mitad del siglo XIII.

Las pinturas murales
Los muros y las bóvedas de San Mauricio estuvieron  completamente cubiertos de una decoración pintada al interior, durante la época medieval. Blanqueados durante la época clásica, estos fueron, en gran parte, limpiados en la segunda mitad del siglo XIX. Sin embargo, en 1980, detrás del entablado del coro, se descubrió un ciclo pintado.
Este se compone de escenas enmarcadas  por estructuras pintadas sobre fondos rojos y verdes que narran la historia de San Mauricio, obispo de Angers, ordenado sacerdote por San Martin. Este ciclo es uno de los más importantes de la segunda mitad del siglo XIII, conocidos en Francia. Actualmente, los entablados no permiten mostrar estas pinturas.

Detalle de atlantes de la estructura de la caja del órgano de Surrugue (1742-1748)
Detalle de atlantes de la estructura de la caja del órgano de Surrugue (1742-1748)

Un rico mobiliario de la Contrareforma

El mobiliario (siglos XVIII – XIX)
El mobiliario de la catedral tiene una función litúrgica que da testimonio a la vez de tradiciones y de evoluciones de la iglesia a partir de la Contrarreforma*. Así, el altar mayor, lugar de la presencia eucarística, otorga una posición central a la imitación de dos grandes modelos: el baldaquín de San Pedro de Roma y aquél de Val-de-Grâce de Paris. La base y las columnas son de mármol mientras que la parte superior es de roble. Dos otros altares ocupan las extremidades de los brazos del transepto: uno consagrado a la Virgen, en el brazo norte y el otro a San Mauricio en el brazo sur. El entablado del coro data del reino de Luis XVI, sostenido por atlantes* colosales.  A fines de siglo XIX, el ilustre Cavaille-Coll adapta el mecanismo del instrumento, dotando la catedral de un órgano romántico y sinfónico. El púlpito monumental del siglo XIX es la obra de un sacerdote angevino, el abad Choyer. Las esculturas se articulan alrededor de temas de la iglesia militante (terrestre) y la iglesia triunfante (celeste). En el coro, una estatua de Santa Cecilia, patrona de los músicos, fue sagrada como lo atestigua la práctica del canto por la maestría de la catedral de Angers, desde finales del siglo XIV.


Las  tumbas episcopales
El hábito de inhumar a los obispos en la catedral se estableció en los siglos XI  y XII. De esta primera época, se puede ver en la nave los nichos funerarios de los obispos Raul de Beaumont y Ulger: este último conserva su excepcional paramento en madera revestido en parte de láminas de cobre decoradas de esmalte pardo. Víctimas del vandalismo de los años, algunas tumbas subsisten aún en el transepto del costado del palacio episcopal. Ellos presentan una evolución remarcable del arte funerario de la época gótica del siglo XIX. Durante dos siglos, los obispos son inhumados en una pequeña bóveda en el centro de la nave.

Cayado del Monseñor Freppel por Plácido  Poussielgue- Rusand sobre un trazo de Violeta-le-Duc, ofrecida por los fieles angevinos en 1884.
Cayado del Monseñor Freppel por Plácido Poussielgue- Rusand sobre un trazo de Violeta-le-Duc, ofrecida por los fieles angevinos en 1884.
Plata dorada esmaltada, piedras, perlas y coral.
Plata dorada esmaltada, piedras, perlas y coral.

Un tesoro remarcable

El tesoro
Sigue siendo hasta hoy uno de los más ricos de Francia. Quedan pocos objetos originales de gran interés: la antigua bañera, la urna de Caná (de la época antigua y copia medieval) fueron, por su parte, donadas por el rey Renato. Las excavaciones en las tumbas de los obispos en la catedral han permitido  recuperar un mobiliario litúrgico medieval. Durante el siglo XIX, unos objetos antiguos, procedentes de las iglesias de la diócesis, fueron reunidos y completados por una producción contemporánea  remarcable que se debe a los más grandes orfebres franceses. En 2003, el general Beaussant donó un retablo de madera singular, pintado el año 1480 por un artista angevino del cual no se conocía más que unas bellas miniaturas.

Las tapicerías del tesoro.
La catedral de Angers posee el tesoro de tapicerías más importante de Europa. Al costado del tapiz del Apocalipsis, legado a la catedral por el rey Renato en 1480, se encuentran hoy, noventa piezas de tapicería que forman un verdadero panorama de la producción  textil de Flandes y de Francia de los siglos XV al XVII. Este tesoro, reconstituido durante la segunda mitad del siglo XIX, permite mantener la tradición seglar de presentación de tapicerías en los edificios religiosos.
Ellas estuvieron suspendidas por algunas fiestas anuales de San Juan y San Mauricio durante la estación estival. Son quince piezas que adornan los muros de la nave y el transepto, respetando la lógica litúrgica.

Sala sinodal del antiguo palacio episcopal.
Sala sinodal del antiguo palacio episcopal.

Un palacio romano

El palacio episcopal
Adosado a la catedral, el palacio episcopal es una obra mayor de la arquitectura civil romana en Francia. Fue edificado durante el segundo cuarto del siglo XII, principalmente sobre el episcopado de Ulger. Este obispo fue inspirado por el arzobispado de Reims, que él descubrió en 1131 a la ocasión de la coronación del rey Louis VII. Éste retoma el plan en tau (forma de T) de la gran sala que evoca la forma de los primeros bastones pastorales. Esta prestigiosa sala sinodal reposa sobre un nivel, según la disposición frecuente de grandes casas señoriales. La inscripción del lavabo (siglo XIII), situado a la entrada original de la pieza al costado de la catedral, recuerda siempre el destino: “El lugar superior está reservado al clero y a los caballeros, el lugar de abajo está reservado al público común”.  Una escalera exterior existía para acceder a la pieza.  Esta fue remplazada al inicio del Renacimiento por la monumental escalera de Rohan, apellido del obispo que la hizo edificar en 1506. La sala baja (la mejor preservada) estaba destinada a los domésticos, cerca del establo (vestíbulo actual, restaurado).  Son grandes espacios cubiertos de bóvedas de arista soportadas por columnas con capiteles de decoración vegetal. Lugar de representación, la sala sinodal*  primitiva estuvo cubierta de un armazón revestido. Está iluminada por una serie de grandes ventanas cuyos capiteles interiores constituyen un remarcable repertorio de la escultura romana angevina. 
A partir de 1850, las restauraciones más grandes se dieron inicio bajo la dirección del arquitecto diocesano Charles Joly-Leterme. Estos trabajos se hicieron también en los salones del segundo piso, creados en el siglo XVII en el ala norte. Durante estos últimos trabajos se trato de restablecer la decoración esculpida, la pintura decorativa, el pavimento y los vitrales, lo más parecidas posibles a las concepciones medievales de la época.

*Atlante : soporte en forma de estatua masculina .
Contrareforma : período de la historia de la iglesia en 1563 después de la reacción contra el protestantismo.
Sala sinodal : sala para asambleas eclesiásticas de sínodos,
Parteluz : pilar central  que separa un portal.

 

Olivier Biguet,
Conservador de patrimonio, Municipalidad de Angers.
Karine Boulanger,
Doctor en historia del arte.
François Comte,
Arqueólogo, Ciudad de Angers.
Dominique Letellier-d'Espinose,
Investigadora del servicio regional del Inventario , DRAC de los Países del Loira.
Charles Rieux,
Asociación Ars et Fides.
Etienne Vacquet,
Conservador delegado, Antigüedades y Objetos de Arte del departamento de Maine y Loira.

Traducido por:
Corali Quiñones Prado,
Estudiante de Máster en Cultura, Patrimonio y Turismo.

2010